EL TEMPLO DE LA REFLEXIÓN ESOTERICA

Cada ser es un templo, manifestando el poder que Dios le dió; el LIBRE ALBEDRÍO, a través de manifestaciones mentales, verbales y de hechos, de los cuales tiene que dar cuenta, por eso nace la reflexión, el discernimiento, respecto de la experiencia,
 
 

ALEJANDRO SALAZAR LLASO

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SANTIAGO DE CALI, DEPARTAMENTO DEL VALLE DEL CAUCA, Colombia

Nací el día de san Francisco de Asis, y a través de mi madre fuí consciente desde muy pequeño de este...

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MAGIA Y ESOTERISMO

Miércoles, 28 Julio 2010 15:03:21 GMT

DIVINIZACION DEL SER HUMANO

LA VIDA CASTA Con excepción de ciertos cultos muy primitivos, todos los grandes remesones aconsejan el celibato o la castidad como el supremo ideal de la vida dedicada a Dios. Al considerar el problema de las fuerzas vitales a la castidad así como las cuestiones relativas a las conveniencias y a las fuerzas de las circunstancias que son los motivos más comunes. Sin embargo, creemos que existe algún malentendido en lo que se refiere al concepto de la castidad o el celibato. Nunca hemos podido sentir que la simple negativa a dar expresión a un violento deseo sexual pueda constituir la verdadera castidad, porque "Quienquiera que mire a una mujer deseándola, ya ha cometido fornicación con ella en su corazón" las personas sensitivas son conscientes de los deseos que se dirigen hacia ellas, aún en el caso de que esos deseos no se manifiesten ni en palabras ni en actos. Para nosotros, la verdadera castidad se debe sencillamente al amor a Dios, tan fuerte y absorbente que todos los demás amores quedan aniquilados y olvidados. No podemos creer que Dios encuentre placer alguno en que se sacrifiquen los instintos que EI mismo ha implantado en nosotros, porque nada tienen de mal en si mismos; pero las obligaciones del hogar exigen tiempo y atención, y el hombre quiere dedicarse por entero al servicio de Dios, entonces siempre le molestará el tiempo que tenga que dedicar al desempeño de sus deberes mundanos, por más legítimos que sean esos deberes, y, por lo tanto, el célibe no quiere asumir tales deberes y prefiere mantenerse libre de lazos familiares, aunque entonces surge la tendencia a la vida comunal o monástica en compañía de otros que participan de sus mismos ideales, lo que a la vez lo libra de las preocupaciones mundanas. De ahí sacan su origen las comunidades de monjes y monjas: resultado natural de la preocupación absorbente de las cosas del Reino, sea que estas se consideran con Dios o con el servicio de la humanidad. El principio que rige la castidad religiosa es un amor absorbente hacia Dios y no la impureza del sexo.Algunas veces, sin embargo, el instinto y los hábitos físicos de sucesivas generaciones persisten en la carne de aquellos que desean entregarse a Dios por completo y entonces el sistema que hemos descripto será utilísimo para manejar al "anima[" especialmente para aquellos cuyo trabajo los obliga a tratar los problemas de la castidad y pureza de los demás y que, por consiguiente, no pueden mantener sus pensamientos alejados de la cuestión sexual.No debe existir disociación alguna con el yo inferior en aquellos que desean vivir la vida superior, sino que ellos "deben llevar su virilidad hasta la Suprema Divinidad" mediante el proceso de sublimación que hemos descripto, dedicando todas sus fuerzas vitales al servicio elegido. Muchas son las almas que llegan a este método por experiencia o intuición, pero son también muchas las que no lo descubren y sus tentativas para controlar las manifestaciones del sexo por pura fuerza de voluntad tiene por resultado una intensificación de esas manifestaciones, porque la atención se encuentra entonces dirigidas siempre hacia ellos, de la misma manera que el temor a ruborizarse hace que invariablemente se produzca el temido rubor. El mecanismo es el mismo en ambos casos.Al juzgar acerca de la sabia elección de una vida casta es necesario examinar con cuidado los motivos que impulsan a ellas. Son muchos los llamados y pocos los elegidos, y no todas las dedicaciones que se ofrecen a Dios suelen ser aceptadas. Tenemos que estar plenamente seguros de que no se trata de un caso patológico de repulsión sexual lo que motiva tal vocación. Lo que debe inspirar esa decisión es siempre el amor a Dios, no el disgusto hacia el repulsivo ser humano. En este último caso, el problema sexual es insoluble hasta que ponemos sus raíces al descubierto. Y en este caso la solución del problema inhibitorio suele conducir más bien al deseo de casarse que a la vocación del celibato. La dedicación completa de la vida a Dios es el más elevado ideal que puede tener el ser humano; pero no todos están prontos para hacer semejante elección o tienen el carácter necesario para ser aceptables para la Pureza Perfecta. Tenemos que estar muy cerca de Dios en nuestra vida diaria y estado normal de conciencia, antes de que estemos prontos para realizar la Unión Divina, y para mantener la disciplina que Impone el sostenimiento del hogar es el mejor ejercicio que se le puede proporcionar. Lo que necesitamos es claridad de visión y dominio perfecto de nosotros mismos; que nos impida desarrollar obsesiones • ideas fijas. Estar obseso con el Ideal de la pureza no deja de formar parte intrínseca del complejo sexual como el de estar obseso por la impureza y el libertinaje, porque ambos surgen de la misma raíz en la mente subconsciente, solo que la primera es una acción y el segundo una reacción. Si el pensamiento está siempre fijo en la represión sexual, estaremos tan obsesos por el sexo como cuando solo pensamos en su gratificación. El péndulo oscila suavemente siguiendo su arco de un punto a otro y retoma sin cesar y si llega a adherirse a algún punto determinado, entonces el reloj se para. No queremos ofrecer a Dios un caso patológico, sino una vida humana ennoblecida, sana y saludable, en la que las divinas fuerzas fluyan fuerte y libremente desde los niveles espirituales más elevados. Esa vida, en contacto con la vida Divina, no puede tener sensación alguna de falta de complementación o carencia de algo, aunque siga la más estricta castidad. Si aquellos a quienes la vida o las circunstancias obligan al celibato o la castidad, se elevaran a las regiones superiores de la actividad espiritual, en vez de estarse atormentando detrás de las rejas, descubrirían que habrán logrado una plenitud interior y que, poniéndose en circuito con el Universo, ya no se sentirla incompleto.


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Lunes, 12 Julio 2010 12:49:47 GMT

TU ERES UN TEMPLO ESOTÉRICO



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